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Mujeres en la ciencia y en la técnica: la clave está en la visibilidad y en los referentes

En los libros de texto de los millones de escolares en el mundo solo el 7,6% de los referentes científicos y técnicos son mujeres. En las universidades, solo el 28,5% de las plazas de carreras STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics) están ocupadas por mujeres.

Menos del 30% de los investigadores en el mundo son mujeresMenos de un tercio de las jóvenes estudiantes eligen estudiar carreras como matemáticas o ingenierías. Y cuando se dedican a la investigación publican menos que sus colegas masculinos y reciben menores honorarios. 

 Estos datos se pueden consultar en el  estudio de febrero del año 2020 realizado por el Foro Económico Mundial y que también recoge datos ofrecidos por la UNESCO en su informe “Cracking the codegirls’ and women’s education in sciencetechnologyengineering and mathematics (STEM)”. 

 Con estos argumentos, y el objetivo de incrementar la vocaciones científicas entre las niñas se celebra el 11 de Febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. 

Los riesgos de la brecha de género en la ciencia: 

El informe de la UNESCOantes citado, analiza y trata de dilucidar por qué solo el 28% de los investigadores en el mundo son mujeres, entre otros datos. Para la UNESCO, “dejar fuera a niñas y mujeres en la educación de STEM y en las carreras que las representan constituye una pérdida para todos”. 

Para obtener todos estos datos, la UNESCO ha realizado una encuesta en 120 países del mundo y gracias a ella ha detectado que solo el 35% de los estudiantes matriculados en sus universidades, optan por carreras STEM. El número de mujeres es inferior al de hombres en titulaciones relacionadas con la tecnología de la información, las comunicaciones, la tecnología, la manufactura, construcción, ciencias naturales, matemáticas y estadística. 

 Y desde luego, este informe descarta que la motivación sea biológica. No hay factores biológicos de la estructura y el desarrollo cerebral, la genética, la neurociencia y las hormonas que justifiquen la brecha de género. Ni tampoco aptitudes innatas. 

Entonces, ¿por qué las niñas no eligen carreras de “ciencias”? 

Parece que la explicación está en factores exógenos: sociales, culturales y de género. Se producen sesgos de autoselección en los que se identifica las carreras STEM como masculinas y se identifican las aptitudes femeninas como inferiores a las masculinas. 

Además, la familia influye, especialmente las madres sobre las niñas. Y en este sentido, hogares con un estatus socioeconómico más alto son más favorables a que las niñas opten por estudios STEM. 

 Otro factor que determina en las niñas la elección de sus estudios es la representación de la mujer en los medios de comunicación. Y en este sentido, también la representación y los referentes en los libros de texto influyen en la percepción que las niñas tienen de sus capacidades y de sus opciones. 

 Tienen mucho peso como referente las profesoras de STEM y su relación con las niñas, los contenidos en los libros de texto eincluso, la manera de enseñar las materias. Las prácticas en laboratorio acercan más la ciencia a las niñas, por ejemplo. El resultado es que, según este informe, sólo el 15% de los graduados en ingeniería son mujeres, el 19% de los informáticos y el 38% de los graduadoen matemáticas. 

¿Qué podemos hacer para reducir y eliminar esa brecha? 

Si la elección de una formación está determinada por nuestros estereotipos, es importante que las niñas tengan modelos a seguir y mentores. Y hay que buscar esos modelos, porque sólo 17 mujeres han ganado el premio Nobel de física, química o medicina desde que en el año 1903 lo ganó Marie Curie, frente a los 572 hombres. 

 Es importante que desde edades precoces se realicen actividades relacionadas con la ingeniería y que las alumnas puedan verse a ellas mismas como ingenieras. Los colegios e institutos deben promover un ambiente de aprendizaje no competitivo.  

Con todo esto, el objetivo es generar igualdad en el entorno científico y que las niñas elijan, sin prejuicio, cualquier actividad laboral. 

Para pregonar con el ejemplo, en Tradecorphemos elegido a una serie de colaboradoras y empleadas que pueden servir de ejemplo y de modelo para otras niñas en todo el mundo.  

Mujeres en la ciencia

Rossella Bortolasso, Victoria Fernández, Raquel Valdés, Lydia Ugena y Ángela Varo son mujeres que pueden ejemplificar el lento camino para reducir la brecha de género en carreras científicas. Cada una de ellas, desde sus respectivas áreas de responsabilidad,  es un ejemplo para que niñas y jóvenes asuman con naturalidad la elección de carreras STEM.   

Rossella Bortolasso

 

La propia Rossella Bortolasso nos lo ha dicho claramente: “Intento ser un ejemplo para mi hija: quiero que sepa que puede ser quien quiera en su vida, y no tiene que dejar de intentar convertirse en quien quiere ser porque la gente o la sociedad le digan        ¡no puedes!».

 Bortolasso trabaja en el área de protección y biocontrol en Landlab, un centro de investigación agrícola líder en Italia, y es graduada en Biotecnología por la Universidad de Padua. 

 

Ángela Varo

Tanto Rossella Bortolaso, como el resto de las entrevistadas, coinciden en la falta de referentes femeninos para servir de ejemplo a las niñas y jóvenes. Ángela Varo, doctora ingeniera agrónoma que desempeña su tarea en el departamento Regulatory de Tradecorp, afirma que “se ha invisibilizado a las mujeres que han supuesto para la ciencia hitos importantísimos. Estas mujeres han caído en el olvido y no han podido ser ejemplo para las niñas. Se ha hecho pensar a las niñas y adolescentes que la ciencia es cosa de hombres y esto alimenta estereotipos y hace que en las carreras científico-técnicas las mujeres representen un porcentaje menor que el de los hombres”. 

La invisibilidad de las mujeres en la ciencia es la opinión generalizada que han expresado las cuatro investigadoras y profesionales que hemos consultado 

Falta de referentes femeninos en la ciencia  

Lydia Ugena


Lydia Ugena
licenciada en ciencias químicas y doctora en Biología Experimental por la Universidad Palacký Olomouc de la República Checa y miembro del departamento de I+D de Tradecorpinsiste en la necesidad de dar visibilidad a las mujeres en titulaciones STEM para que sirvan de ejemplo a las niñas: “Hay que poner en valor referentes y figuras femeninas”. Ugena considera que el factor social también influye en la elección de determinados estudios y es importante informar de que una carrera científico-técnica tiene “múltiples salidas profesionales con diferentes sectores sociales, que también están involucradas en la ciencia y que son igual de importantes, como la educación, la divulgación científica, la organización y participación en congresos científicos, así como en el ámbito empresarial”. 

 

Otro apunte sobre la ausencia de mujeres en las titulaciones STEM lo aporta Raquel Valdés, doctora e Ingeniera Agrónoma por la Universidad Politécnica de Cartagena y actualmente directora de I+D de Ideagro, un centro de investigación independiente al servicio del sector agroalimentario. Valdés considera que “quizás las niñas no eligen carreras científico-técnicas por el rol que ha tenido la mujer hasta no hace muchos años de dedicación a los cuidados y la familia” 

Pero las cosas están cambiando 

Afortunadamente, las cosas están cambiando. Lo dice la cualificada voz de, Victoria Fernández, doctora en Agricultura por la Universidad Humboldt de Alemania en 2004 y  actualmente parte del Grupo de Investigación en Genética y Ecofisiología Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid. 

Victoria Fernández

 

Victoria Fernández reconoce que en sus clases actualmente la “la mayoría de mis estudiantes son chicas, como lo son los estudiantes que, generalmente, sacan las mejores notas”. Ella misma reconoce que puede comprobar cada día “que cada vez hay más mujeres agrónomas trabajando como técnicos en empresas internacionales, cosa que al inicio de mi carrera era una rareza”. 

 

Raquel Valdés

 

Desde su posición en un centro de investigación como Ideagro,    Raquel Valdés también reconoce que, al menos en el sector de la agricultura “las mujeres están en toda la cadena de valor: campo, laboratorios, oficinas, fábrica, industria de transformación… quizás en menor medida en reuniones técnicas o congresos de divulgación científica”. 

 

 

Las cuatro mujeres que han accedido a participar en este post reconocen que han visto o han sufrido personalmente algún incidente por el hecho de ser mujeres. La más incisiva ha sido Victoria Fernández, quien lo resume de manera brillante: “tengo que decir las cosas más veces, más alto y de forma más fuerte que cualquier hombre y, a menudo, aguantar faltas de respeto que dudo que se usarían con un investigador varón”. 

La visión femenina sobre la ciencia 

El ecosistema femenino no tiene una voz unitaria y esto ha quedado demostrado cuando a las investigadoras y colaboradoras de Tradecorp les hemos preguntado sobre la visión femenina sobre el trabajo:

  • Para Lydia Ugena, aunque considera que la visión femenina aporta un valor diferencial a la ciencia, lo matiza: no creo que aporte por ser una visión femenina, sino por ser la visión de una científica competente, preparada y cualificada”. “La visión femenina aporta exactamente lo mismo que puede aportar la visión masculina”. 
  • Opinión que difiere del resto de entrevistadas que coinciden en considerar que las mujeres en la ciencia y en la técnica “aportan una visión diferente, según Ángela Varo, somos buenas trabajando en equipo”.
  • Para Victoria Fernández “la visión femenina es, a menudo, más detallista y cuenta con un plus de inteligencia emocional que es crucial para cualquier tarea”.  
  • Para  Rosella Bortolasso “un entorno más equilibrado [entre hombres y mujeres] puede beneficiar todos los campos de conocimiento, no solo a la ciencia.

 

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